El mesias made in puerto rico
¡Jesucristo vive! Y es líder de una de las iglesias más polémicas de todos los tiempos.
¿Qué es la bodega de estrany?
¿Cómo nacimos? ¿Quienes somos? Respuestas a estas y más preguntas aqui!.
Tatuajes por escarificación
Una de las formas mas atractivas de tatuarse, pero también una de las más dolorosas. ¿Te atreverias?.
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12/2/12
4/2/12
¿PERVERSIONES?, DEPENDE DE LA PERCEPCIÓN
Queridos Estranyooos!
El tiempo ha sido corto pero nunca los dejaremos con la intriga. Como ya lo saben, con anterioridad se hizo una pequeña introducción al tema de las parafilias y como es debido ha llegado el momento de profundizar un poco más en ello. Entonces ¡ahora o nunca Estranyos! siempre preparados. La Bodega les trae una presentación en prezi, como era lo prometido, sobre las parafilias.
Posiblemente, se entretengan más en los videos pero nunca está de más saber ¿qué es una parafilia?, o quizá ¿en qué sentido algo que nunca consideraríamos posible ser una parafilia, lo fuera?
En fin Estranyos sin más que decir, #challengeaccepted
Parafilias on Prezi
¡Mamá de grande quiero ser presidente!
¡Estranyos!
Jajaja, bueno, yo sé que no es válido que me reía en un artículo periodístico tan serio como este pero es que no puedo evitarlo. Como la mayoría sabrán ayer fueron las elecciones en nuestra querida U, y bueno pues su servilleta era candidata presidencial (#i'mabiggirlmotherfuckers). En realidad esto de la política universitaria más que producirme emoción me trajo muchos sustos; uno de esos es la fuerza con la que se grita por el bando amado y por los "3 a la gaver quien pague" y otro es los nervios: sabes que tu trasero está allá adentro, expuesto a más de 300 estudiantes de tu carrera para que elijan entre el bueno o el malo.
Lamentablemente la política en todos los sentidos y en cualquier contexto jamás ha abandonado su estado primigenio: el bueno y el malo. Perdí, no me lo esperaba pero lo he aceptado con más que dignidad romántica (Werther es un principiante para esto del resquebrajamiento interno a lado mío). Lo único que les puedo decir que la experiencia es linda: te pones saco y corbata; empiezas a hablar bonito y ya no tienes a los 3 pelagatos de siempre a tu lado sino que ya te comienzan a ver como alguien importante.
Lo que les traeré para mañana es el proceso de ser una man X para llegar a ser la súper mega e interesante candidata presidencial. Es casi como un America's next master junior no te lo pongas project runaway top President for Filosofía (quedó chido). No se asusten, no hablaré mal de nadie (porque como dijeron por ahí: esa Paka es un hombre y habla mal de todo el mundo), simplemente compartiré con ustedes la experiencia de ser esto que a pesar de ser heavy es muy genial.
Obviamente disfrutas de la campaña que hacen para ti y es también genial la sesión de fotos que hacen en nombre de los miembros de la plancha. Bueno, ya ya cállense y lean mañana.
Jajaja, bueno, yo sé que no es válido que me reía en un artículo periodístico tan serio como este pero es que no puedo evitarlo. Como la mayoría sabrán ayer fueron las elecciones en nuestra querida U, y bueno pues su servilleta era candidata presidencial (#i'mabiggirlmotherfuckers). En realidad esto de la política universitaria más que producirme emoción me trajo muchos sustos; uno de esos es la fuerza con la que se grita por el bando amado y por los "3 a la gaver quien pague" y otro es los nervios: sabes que tu trasero está allá adentro, expuesto a más de 300 estudiantes de tu carrera para que elijan entre el bueno o el malo.
Lamentablemente la política en todos los sentidos y en cualquier contexto jamás ha abandonado su estado primigenio: el bueno y el malo. Perdí, no me lo esperaba pero lo he aceptado con más que dignidad romántica (Werther es un principiante para esto del resquebrajamiento interno a lado mío). Lo único que les puedo decir que la experiencia es linda: te pones saco y corbata; empiezas a hablar bonito y ya no tienes a los 3 pelagatos de siempre a tu lado sino que ya te comienzan a ver como alguien importante.
Lo que les traeré para mañana es el proceso de ser una man X para llegar a ser la súper mega e interesante candidata presidencial. Es casi como un America's next master junior no te lo pongas project runaway top President for Filosofía (quedó chido). No se asusten, no hablaré mal de nadie (porque como dijeron por ahí: esa Paka es un hombre y habla mal de todo el mundo), simplemente compartiré con ustedes la experiencia de ser esto que a pesar de ser heavy es muy genial.
Obviamente disfrutas de la campaña que hacen para ti y es también genial la sesión de fotos que hacen en nombre de los miembros de la plancha. Bueno, ya ya cállense y lean mañana.
22/1/12
Era una chica llamada Pamela
(Esta nota es auspiciada por los pedos con lazo que nacieron en la mesita de Literatura)
Por: Pakita Martínez
Pues, es un mal de la gente puntual llegar 2 horas y media antes a la U. (Bien cholote, la U). Eso ocurre regularmente cuando estamos Gise y yo y llamamos a Christian para que vaya a joderme hasta que se le caiga la lengua. Al #TeamSorJuana se ha unido un personaje bastante a mansalva como su servidora: Pamela. ¿Cuántas estupideces un ser humano puede hablar por segundo? Creánme muchas más que la japonesa que puede saltar 400 veces seguidas en la cuerda. Yo puedo hablar muchas pendejadas (a veces creo que digo nombres de Pokemon aleatoriamente).
El miércoles en la tarde nos encontramos con aquel personaje divertido para reunirnos a hablar pendejadas (as always). De esto nacieron dos cosas: la una es muy muy X (no lo pondré porque después me muero de risa) y la otra son los pedos con lazo.
¿Qué son los "pedos con lazo"?
En los tiempos de mi madre los pedos con lazo eran pedos con antena, pedos con cable y pedos con ambientador. Creo que la innovación de los pedos con lazo es mucho mejor. Morí de risa con el cinismo de Pamela (eres cínica loco, me usaste para tus fines malvados) cuando dijo "desde que es farándula se tira los pedos con lazo". Creo que toda la facultad escuchó mi risa. La de Gisella fue más prudente y la de Christian fue tan estrenduosa como la mía.
Sin duda, ese comentario ha hecho mi día al igual que el del verde (lo dije, matenme). De acuerdo a mi imaginación tan visual, tan 3d me imaginé un pedo con un lazo como el de la Pata Daysi.
El tiempo libre es triste, pero es gratificante porque se habla mierda purita.
Pamela, espero nos sigas contando algo como los pedos con lazo: motivo de mi perdición, no me dejan dormir son tan poéticos como mi nota que te dedico jaja.
Una estranya más.
12/1/12
Hidrante Verde, ¡los invitados!
A quién le interese:
Hola, queridos Estranyos. Somos estranys y por eso les trajimos algo muy verde pero más genial que el pan con queso y Coca-Cola. Como ya sabrán, nosotros tenemos muchos amigos y esos amigos son gente buena, esta semana les presentamos a unos muy buena gente, ellos son Guido Bajaña (tengo la tentación de escribir la pronunciación a la que es sometido tu apellido, Bajaña) y Jessica Zambrano.
Uds me dirán, bueno ¿y, qué tienen ellos que no tengamos nosotros? Pues, primero se me van ubicando y segundo una cámara, arte y demasiada imaginación. ¿Imaginación? Sí, pero no de ese tipo, mal pensados. Nuestros panas hacen un trabajo muy genial: adaptan microcuentos de 140 caracteres y los hacen audio y vídeo #chachan.
Consejo #1: Si en Twitter están acostumbrados a escribir: Hoy le di de comer a mi iguana. Eso es un megafail porque por si no lo sabían Twitter también sirve para escribir cosas muy interesantes, estranys y muy chanfles para mandarlas a Hidrante Verde.
Consejo #2: Si no malgastan su creatividad en si el gallo pone huevos lo mejor que deben hacer es escribir un microcuento y enviarlo a Hidrante Verde.
Consejo #3: Si quieren que su mami se sienta orgullosa de uds. manden su idea a Hidrante Verde.
Consejo #4: Si al fin se cansaron del porno, visiten Hidrante Verde y consuman cosas geniales.
Por mi lado, yo ya envíe mis microcuentos eróticos (por obligación) y espero que se queden ahí, en eróticos.
Más claro, si están interesados, vean un de las adaptaciones nuevas de los muchachos verdes hidrantes, donde actúa el querido Carlos Ibarra, Relato Cuántico 47. Es una adaptación que #SíEsDeDios (todas lo son, POR ESO VEÁNLAS).
POSDATA 1950: Envíen sus ideas a Hidrante Verde, es la tarea de la semana :3
POSDATA 1950: Envíen sus ideas a Hidrante Verde, es la tarea de la semana :3
Y antes de eso... ¡LOS OBLIGO A QUE LOS VISITEN Y LOS SIGAN EN TWITTER, PUBLIQUEN EN FACEBOOK Y LES PIDAN UN HIJO!
Tumblr: http://hidranteverde.tumblr.com/
Twitter: @HidranteVerde
27/12/11
¡En Contravía! Videoblog invitado de la semana
¡Hey, hey, hey Estranyos!
(Lo sé, no pueden vivir sin nosotros pero así es la vida de cruel y nosotros de insensatos). Hoy no les traemos cosas "estranys", sino que somos casi tan serios como Barney Stinson. Well, tantos y tantos "bloggers" invitados que conocen y nosotros los queremos tantos que siempre nos "ven dando colaboraciones", chicos #thanksalot.Esta semana, La Bodega se pone terno y cara de Carlos Vera para presentarles al vídeoblog invitado: En Contravía. Al igual que nosotros, este es un proyecto creado por Raquel Jordán, Denisse Campos y Xavier Toquetón.Uds. me preguntarán de qué se trata, los chicos tratan de mostrar casos de la vida real entorno a algún tipo de temática social, eso sí con investigaciones hechas por ellos.
Esperamos que disfruten el vídeo que los chicos han elaborado para que nosotros se los mostremos... y obvio pues, visítenlos en:
Canal de Youtube: http://www.youtube.com/user/enContravia1
Twitter: https://twitter.com/#!/en_contravia
22/12/11
¿Navidad?
¡Hola Estranyos! (again)
Uds saben, uno se codea con gente buena y parte de esa gente buena es Arturo Cervantes. Aunque no me lo crean y él sea víctima de mi bullying universitario siempre está dispuesto a ayudarnos; y ya que La Bodega es un alma en pena nos ofreció su mano para que no caigamos del iceberg.
Arturo tiene un blog muy genial llamado Pluma Mutante, por cierto vaya llevando y visite: http://plumamutante.blogspot.com/ y aparte de poder leer sus crónicas podemos acceder a sus testimonios personales. Uno de ellos es ¿Navidad? Sí Arturo, yo también cuestiono que es la Navidad y aun encuentro la respuesta en mi Huevo Kinder Sorpresa. ¡Bah! No me hagan caso y disfruten del post y gracias Arturo.
Sigan a Arturo en Twitter: @ArturoCervant
Su blog: http://plumamutante.blogspot.com/
Sigan a Arturo en Twitter: @ArturoCervant
Su blog: http://plumamutante.blogspot.com/
¿Navidad?
Escribo esto minutos después de recibir la llamada de un amigo que, con tono melancólico, me contó la seguidilla de peleas que en estos días ha protagonizado junto con su novia, amigo que concluyó su discurso depresivo con una frase que no es lapidaria, pero casi: “Talvez es la navidad la que me pone así”. Escribo esto segundos después de aparecerme –sin aparecerme- por el Messenger (estaba offline) y, en ese estado, curiosear el nick de una amiga que sintetiza de forma perfecta su sentimiento hacia estas fechas: “Deseo de navidad: ¡No llegues!”.
¿Qué mierda es la navidad?
No puedo dar una respuesta precisa, tan sólo elucubraciones. ¿Son, acaso, los regalos? ¿O la celebración de la llegada de un niño a este mundo (por cierto, cada día nacen millones y, de esos, 17000 mueren cada 24 horas por hambre. Y nadie dice nada)? ¿O el viejo, casi ciego, gordo y barbón de traje rojo (¡fíjense qué atributos tan dignos de alabar!)? ¿O los muñecos de nieve? O todo eso junto. O nada de lo mencionado.
En casi dos mil años no se ha logrado unificar tantos sentimientos divergentes hacia la navidad. Sentimientos, dicho sea de paso, que fueron fabricados en el mismo planeta. Por distintas personas, sí, pero en el mismo planeta. Y así y todo, los científicos sólo se preocupan por hallar la cura para el Sida o para el Calentamiento Global.
De pequeño la navidad eran los regalos, punto. La creencia en el viejo barrigón se disolvió el día en que observé un disfraz perfectamente diseñado en el cuarto de mis viejos.
En mi actual estado, cerca de lograr una hazaña que no consta en el libro gordo de los Records Guinness: casi dos décadas y sigo respirando, la navidad es sólo un instante ameno de reunión con mi familia, pavo y más pavo, y un árbol artificial cómplice de ese espectáculo.
¿Qué mierda es la navidad?
No puedo dar una respuesta precisa, tan sólo elucubraciones. ¿Son, acaso, los regalos? ¿O la celebración de la llegada de un niño a este mundo (por cierto, cada día nacen millones y, de esos, 17000 mueren cada 24 horas por hambre. Y nadie dice nada)? ¿O el viejo, casi ciego, gordo y barbón de traje rojo (¡fíjense qué atributos tan dignos de alabar!)? ¿O los muñecos de nieve? O todo eso junto. O nada de lo mencionado.
En casi dos mil años no se ha logrado unificar tantos sentimientos divergentes hacia la navidad. Sentimientos, dicho sea de paso, que fueron fabricados en el mismo planeta. Por distintas personas, sí, pero en el mismo planeta. Y así y todo, los científicos sólo se preocupan por hallar la cura para el Sida o para el Calentamiento Global.
De pequeño la navidad eran los regalos, punto. La creencia en el viejo barrigón se disolvió el día en que observé un disfraz perfectamente diseñado en el cuarto de mis viejos.
En mi actual estado, cerca de lograr una hazaña que no consta en el libro gordo de los Records Guinness: casi dos décadas y sigo respirando, la navidad es sólo un instante ameno de reunión con mi familia, pavo y más pavo, y un árbol artificial cómplice de ese espectáculo.
18/12/11
So raise your glass if you watch porn II
Por: Christian Armijo, en colaboración para La Bodega de Estrany
Muchos se habrán sonrojado u optado por no leer este post pues la palabra pornografía lleva sobre sus hombros el peso del tabú. Pero, cual es la definición de pornografía; según la Rae es Carácter obsceno de obras literarias o artística.
Debió a que este es un tema tabú se nos hace difícil hablar libremente sobre la pornografía u se han creado muchos mitos acerca de de ella o la tildan de sucia y desagradable. Pero debemos preguntarnos por qué es vista así la pornografía. Según el sociólogo francisco Galván; en una entrevista para el Blog Ladobe es culpa de la sociedad y de cómo nos criaron “lo que nos hacían en la primaria al arrancar las páginas de los libros de texto donde aparecían los genitales del niño y de la niña en sexto de primaria, es ahí dónde se va convirtiendo en tabú”. Y es que es sumamente raro que la pornografía sea un tema de conversación, pues es considerado como privado ya que siempre conlleva un acto de masturbación.
La literatura y el arte en general fueron los primeros difusores de la pornografía, las aparición de las fotos y las películas crearon un nuevo mercada pero fue gracias a internet que la pornografía logro masificarse. Yo recuerdo que mi primera experiencia con este tipo de películas fue a los 8 años yo unos amigos y amigas queríamos ver. Teníamos un amigo de alrededor de 15 años que fue quien alquilo la película. En ese momento no entendía a total cabalidad lo que implaba ver porno pero con el tiempo lo descubrí.
Se ha realizado estudios y según la Psychology Today hemos podido demostrar que desde que se difunde la pornografía en internet se han reducido crímenes sexuales y la transmisión de enfermedades venéreas y los embarazos en adolescentes. Y es que con esta gran masificación de contenidos pornográficos, podemos tener acceso a cualquier fantasía y desde nuestro ordenador. paginas de foros especializados en sexo y para filias como sexosintabues.com o forosexual.com; también esta redtube una pagina en donde podemos ver videos pornográficos y también tenemos las paginas donde personas en vivió y mediante webcam se muestran desnudas y masturbándose o parejas teniendo sexo; cam4 es el mejor ejemplo. La pornografía no es inmoral o destructiva, incluso nos puede ayudar en la forma de mejorar con nuestra pareja en el ámbito sexual. Pero todo en exceso es dañino, como demuestra el caso de un joven que murió debido a que se masturbo 46 veces seguidas.
Para finalizar puedo decir sin tapujos que he visto pornografía y no me avergüenzo pues es parte del descubrimiento sexual, así como de la vida.
Fuentes
http://ladobe.com.mx/2011/08/pornografia-entre-la-prohibicion-y-el-deseo/15/12/11
¡Mamá, alguien viene a matarnos!
Por: Pakita Martínez
¡Hola Estranyos! (¿Se asustaron con el título?, Si sí, bacansísimo, si no… me vale…)
¡Hola Estranyos! (¿Se asustaron con el título?, Si sí, bacansísimo, si no… me vale…)
Recuerdo que mi primer acercamiento a una película de terror fue a los 5 años. Para que vean, soy tan genial que desde muy pequeña tenía los cojones para ver a Freddy Krueger sacar sus asquerosas y oxidadas garras. El terror es demasiado genial, y cuando sea grande quiero escribir libros con historias de horror para que ninguno de ustedes pueda dormir. Lo que no saben es que también estudiaré psiquiatría y les cobraré el doble: libro y tratamiento, 2x1, #vivezacriolla. Por lo menos a mi me gusta sentirme observada (#voyeristamode: on) o simplemente sentir el vaho detrás de la nuca de un alma en pena que me arrastrará al infierno.
Pakita, es decir esta “estranya” ve cualquier cosa que tenga cuchillos, shurikens… asesinos telefónicos o bueno el recurso más boring y trillado, las famosas almitas en pena. Los monstruos de la era postmoderna del cine de terror son tan asquerosos como ver un barro el domingo en la mañana. No gusta, y no gustará jamás.
¿Qué es el cine de terror?
El cine de terror es un género cinematográfico que se caracteriza por su voluntad de provocar en el espectador sensaciones de pavor, miedo, disgusto, repugnancia, horror, incomodidad o preocupación. ¡Qué linda la Wikipedia! Pero es cierto, una película de terror es básicamente hacerte pee and poo on your pants del terrible espanto que sientes al ver ciertas escenas, personajes, o su historia.
Aunque jamás he estado de acuerdo con una película de terror debe causarme “repugnancia”, es parte esencial para el morbo y credibilidad del largometraje que se vea un poco de tripas, sangre y sesos. Desde sus comienzos, el cine de terror ha experimentado todos los cambios del mundo y aparte que ha incluido dentro de su “macrogénero” unos microgéneros como el slasher, terror psicológico, thriller, gore, las famosas y predecibles teen movies.
Es ahí a donde quiero llegar. Delimitemos un poco el inicio del género del terror dentro del cine. Considerando la “vejentud” de algunas, está Frankenstein de J. Searle Dawley, en 1910; El Golem de Paul Wergener, 1915 y Nosferatu de F.W Murnau, 1920, son las inauguradoras del genero. Sí, yo amo a Nosferatu porque esta muestra la verdadera realidad de los vampiros. Chúpate esa Stephenie Meyer, Edward Cullen es bonito pero no tiene los cojones para matar y seducir mujeres (Bella no cuenta, ella es emo). Solo mata animalitos inocentes, #biatch. Ese no es el punto, sin embargo, creo que el verdadero cine de terror lo vemos a partir de la década del 60 y alcanza su punto máximo durante la del 70. Prueba de que existen películas tan bacanes como Happy Feet (no, en serio ese pingüino rechoncho y bonachón me da más miedo que el ciccio bello que camina cuando aplaudes) durante el año 60. Está Rosemary’s Baby con Mia Farrow, que cuenta la historia de la pobre Rosemary que ansía tanto tener un bebé, lo que no sabe es que al quedar embarazada está dándole vida al hijo del diablo (#yisuscraist). Obvio, La caída de la casa Usher, cuento increíble de Allan Poe y es más que obvio que la película no se queda atrás. Claro que se retoman los clásicos como Frankenstein, Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Y empieza el maestro del terror psicológico y slasher, Alfred Hitchcock con Psicosis, The Birds, etc.
A partir del 70 empezamos a conocer a nuestros best friends de las pesadillas: Leather Face, Michael Myers menos Jason ni Freddy Krueger. Jason es tan noventero como yo, y Krueger tan ochentero como mis primas. Linda Blair en El exorcista traumó a muchas cheerleaders al verla bajar hecha un arco por las escaleras de su casa. Está también La Profecía, presentada en trilogía, esta se basa en la vida del hijo del demonio, Damien que llega a los Estados Unidos para destruirlo.
¡Buenas películas, buenas matanzas! ¡Mucha mierda, dejen de asustarme!
Los 80 son para Stephen King y sus éxitos literarios como Cementerio de Animales, Carrie, Cujo, IT: La historia del payaso Pennywise removieron las conciencias infantiles y los padres lograron hacerlos tomar la sopita a tiempo; obvio los mil y un largometrajes de Freddy Krueger, aunque estos se expandieron hasta los primeros años de los noventa. Regresando un poco, a finales del 70, por el 78 más o menos, gracias a Halloween y la espectacular actuación de Jamie Lee Curtis como la hermana perdida de Michael Myers, se empieza a utilizar el concepto de scream queen, la diva de las películas de terror. Jamie Lee Curtis, gracias a Dios no solo se quedó encasillada con el papel de la hermana víctima de su hermano psicópata, sino que llega a interpretar el papel de una chica que es acosada por un hombre y que éste después de haber asesinado a su familia regresa por ella 3 años después. Así es, hablo de Noche sangrienta de graduación (1980). Si quieren seguir muriendo de miedo, Pinhead es tan mítico como Jigsaw, sólo que Pinhead es demasiado pervert y tiene en su mano la cajita pandora donde alborota medio infierno, les hablo de Hellraiser, estranada en 1986.
Siempre nos quedará Scream
Odio profundamente la época postmoderna del cine de terror. La odio y la detesto visceralmente. El exceso de teen movies con historias tontas, muertes asquerosamente inverosímiles, sexo de por medio y obviamente racismo (se muere primero el chico negro). No es por nada malo, pero creo que el cine de terror que consumen nuestros primitos es como comprar un videojuego y es tan predecible como cada capítulo en donde el Señor Barriga le cobraba los 14 meses de renta a Don Ramón.Una de las películas que si solo se hubiera quedado en una primera entrega habría sido muy genial es Sé lo que hicieron el verano pasado. Pero no, nos tuvieron que traer Sigo sabiendo lo que hicieron el verano pasado y Siempre sabré lo que hicieron el verano pasado. No hay diferencias, el tipo del garfio los sigue sodomizando. No debemos olvidar que Jason también mata estudiantes, pero lo hace con amor, comprensión y ternura (jajaja). Michael Myers termina su vida con Halloween: H2o, veinte años después. Y creo que se salva un poco el cine de terror con Scream. Gracias Wes Craven por darnos a Ghostface y no a un tipo de violador que mata por el amor de su vida.
La Casa de cera se jode, Paris Hilton la jode. Aunque bien merecida la muerte que tuvo. Regresa Noche sangrienta de graduación en el 2008, pero no es tan buena como el terror ochentero. Rob Zombie le devuelve la vida a Michael Myers, sin embargo me convence el otro (jajaja). ¡Por Dios! Los escritores de Saw deberion contarme la historia de Jigsaw y no de sus herederos. Y si tanto les gusta el terror hispanoamericano, consuman Guillermo del Toro con El orfanato y No le temas a la oscuridad, excelentes.
Samara Morgan, no me asustas porque el terror japonés sí me hace poner chilling. Bueno, espero que si les gusta el terror les guste el post. Y si les gusta el post, darán comentando, ve. ¡Ah! Y pilas, me despido no sin antes decirles que el oso de Suavitel podrá adueñarse de sus vidas, muajajajajaja.
Para ver una lista de las mejores películas del siglo XX, cliqueen el siguiente link:
20/11/11
Adiós juglar ronco
Colaboración de Christian Armijo, bloggero invitado.
Para Fernando Artieda
Te nos fuentes en quincena; guayaco sabido;
es que estando recién cobrados, pues
le cobraste a la vida todas las deudas;
todo lo que en alguna forma te fue negado.
La utopía de tu Ecuador para adelante,
El desarme de las guerrillas traidoras
La paz en este desolado planeta,
Todos esos sueños de muchacho pendejo
que jamás se olvidan ni aun en la vejez.
Les pagaste a todos tus deudores
a todos aquellos que fueron ejemplo para ti;
a Ernesto Cardenal, al che Guevara y
a todos los que murieron con la libertad en la boca,
tambien lo hiciste al plantar tu poesía e ideales
en los que hoy te honran y siguen tu senda.
Y te quedo el vuelto para subir al cielo
allá donde J.J. y CARR, tus panas
y con el pueblo al que tanto describiste
al que tanto celebraras en tus poetas:
cuenteros, contrabandistas, estibadores,
peroles putas, mariguaneros; toda esa la gallada
que con buena música y unas bielas
te esperan en ese rincón bohemio.
Tú cuerpo se nos ha ido pero la voz sigue viva
pues tu escritura nos habla la plena,
nos grita !Ahora solo nos queda Barcelona!;
Barcelona y tu literatura popular, inmortal.
¡Gracias miles a Christian!
Christian dirige un blog con noticias culturales y artísticas de nuestro Guayaquil. Visiten Buho Guayako.
Twitter: https://twitter.com/#!/BuhoGuayako
19/11/11
Dos semanas como reportero del Extra por Arturo Cervantes, Bloggero invitado

1Cada que cuento que trabajaré en el Extra, alguien intenta asesinarme. Y por cualquier vía. Ya sea llamándome a mi celular, enviándome un mensaje por Twitter o insultándome cara a cara, como Dios manda. He tomado la polémica decisión de laborar, por dos semanas, en el diario más sanguinario del Ecuador y, la verdad, no sé si podré permanecer de pie frente a un cuerpo mutilado, si tendré el valor para entrevistar a familiares que guardan duelo o si lograré mantener los ojos abiertos por madrugadas enteras, en espera de que ocurra una noticia.
Primer día, 08h30. El sol cae en las cabezas como un piano. Me presento en la sala de redacción del diario en Guayaquil. Realizo un inventario rápido del lugar: 28 computadoras, 3 oficinas, un montón de diarios del día, 2 ceniceros de metal, un dispensador de agua, varios posters con las chicas de los “Lunes Sexy” (sus pezones tapados con estrellitas), dos televisores que siempre sintonizan noticieros.
-Para que nada de lo que vas a ver te afecte, debes entender que este es un negocio. El muerto es tu mercadería. La desgracia de otros es nuestra noticia- me dice, a manera de bienvenida, Bryan Hidalgo, joven reportero del Extra.
En teoría, existen tres horarios de trabajo: de 07h00 a 15h00; de 15h00 a 23h00; y de 23h00 a 07h00. En la práctica, los reporteros tenemos una hora de entrada, pero no de salida. Todo depende de qué tan movido se muestre el día. Le pregunto a Henry Holguín, editor general del diario Extra, por el horario con más acción, el menos flojo, y él fabrica una respuesta tan obvia que me siento pendejo: “Los muertos no tienen hora. Se mueren cuando les da la gana”.
Está decido: durante mi no tan breve estadía por este medio impreso tan señalado, tan acusado, pero, aún así, tan vendido, me pasearé por todos los horarios. Inclusive por aquellas horas que la mayoría destina para descansar y otros, algunos bastardos quita-vidas, nuestros “socios”, para bañar de sangre la ciudad. ¿Alguien dijo miedo?
El resto del día permanezco en el diario. No salgo a las calles guayacas, donde las papas siempre queman. Converso con Holguín, colombiano radicado desde hace 48 años en el país y la cabeza principal de este rotativo que salió a la luz en 1974. Aquí todos lo llamamos “Jefe”. Él, en cambio, y en un intento de disimular lo difícil que le resulta memorizar mi nombre, me llamará “SoHo” de aquí en adelante.
De repente ingresa, a la oficina de Holguín (que tiene colgada en su puerta un letrero amenazante que reza: “NO USAR LA COMPUTADORA DEL EDITOR SIN PREVIA AUTORIZACIÓN”) Wilfrido, el diagramador del Extra, un tipo que siempre recibe golpes cariñosos para que acelere su trabajo y no se distraiga en Facebook.
-¿Le tapo las chichis a la man de la portada?- le pregunta Wilfrido a Holguín. Se refiere a una esmeraldeña que aparece con una camiseta mojada (por debajo: sus pezones visiblemente descubiertos) en un frenético carnaval en Quinindé, Esmeraldas.
-No le tape nada. No sea curuchupa- le replica Holguín.
Holguín es, por mucho, el tipo que más sabe de crónica roja en el Ecuador. En Colombia dirigió dos diarios sensacionalistas y está a cargo del Extra desde 1988. El mismo día que asumió el cargo de editor general del diario, el Extra dio un giro de 180 grados. Con él, los muertos saltaron a la primera página; con él, los cuerpos femeninos se destaparon y con él, también, las ventas subieron en un 600%: en sólo dos años, el Extra pasó de vender 17 300 ejemplares diarios a 112 602. Este era un negocio rentable, estaba confirmado.
Por estas fechas, en las que juego a ser cronista rojo, el diario imprime 350 mil periódicos todos los días. Y, lo más importante, los vende como si se tratasen de panes recién salidos del horno. Eso a pesar de que, en los últimos cuatro años, se ha introducido una política editorial más cautelosa, que ya no exhibe cadáveres en un estado muy crudo. El Extra se ha convertido, para la clase baja y media ecuatoriana, en una suerte de desayuno indispensable. “Puede faltar la librita de arroz, pero el Extra nunca”, me comentó el taxista de venida.
2Decir que el Extra es un gran negocio puede ser tan obvio como asegurar que después del día viene la noche. El asunto va mucho más allá: se trata del único diario ecuatoriano que, en plena crisis del papel, no ha disminuido sus ventas. Algunos diarios “serios” del país se han visto obligados a sacar una línea adicional sensacionalista. Actualmente, todos los canales de TV publican noticias de crónica roja y han decidido darle micrófono al pueblo, en los tan señalados noticieros comunitarios. Este es un fenómeno tan masivo como menospreciado.
Todos los medios han adoptado una fórmula segura, en cuanto a resultados económicos: colocar en pantalla a individuos a los que, en vida, nunca se les prestó importancia. Se ha conformado, además, una suerte de tribuna de lamentos en la que los televidentes y lectores ecuatorianos pueden quejarse tanto por la basura que se acumula en su barrio como por el no-pago de pensión del marido irresponsable. Los medios como intermediarios entre el pueblo, los municipios y el Estado.
Llevo cinco días aquí y no he visto ningún muerto. Eso es grave, créanme. Y no solo eso, también es extraño. Sobretodo en Guayaquil, una ciudad que registra un promedio de casi 2 muertes violentas por día.
-Así pasa a veces. Hay temporadas de sequía, brother -me dice un colega rojo-. La cosa, aquí, es por temporadas. Hay temporadas de violaciones, de robos masivos, de crímenes pasionales...
En la morgue y en la PJ, la misma pregunta de todos los días a los oficiales que vigilan la entrada: ¿Qué hay de nuevo? Y nunca hay nada de nuevo. O casi nada. Sólo pequeños robos, peleas intrafamiliares, secuestros express, estafas menores. Ningún hecho grave que merezca estar en la portada del diario. Ningún suceso digno de asignarle algo más que un pequeño recuadro en el interior del periódico. Ningún muerto: la materia prima más importante de esta industria sensacionalista.
3Al séptimo día, decido probar suerte en el horario de la madrugada. El más peligroso, de paso. El de mayor adrenalina, por lo tanto. Cronista rojo que se respete, ha pasado noches en vela, pegado a una radio maltrecha que detecta frecuencias de la Policía Nacional, esperando escuchar alguno de los códigos que estos periodistas ya han memorizado, como si se fuesen líneas del Padre Nuestro. Si uno escucha un 512, por ejemplo, eso significa que hay un incendio. Un i69, ocurrió un accidente de tránsito. Un 1245, asalto o robo. Y un 804... la gloria, el cielo, el número capaz de salvar la noche e, inclusive, de resguardar el puesto de trabajo. Cuando uno escucha ese código, significa que alguien acaba de morir.
Son las 02h37. Me acompaña José Morales, el único reportero que labora en este horario en el que uno puede ser testigo del amanecer. Carga unos lentes de miope y un peinado inamovible, a prueba de lluvia. Con su voz de locutor deportivo, le pide al chofer que nos lleve a la PJ. Y esperamos. Eso es lo que uno hace cuando no sucede nada: esperar.
Y encontrarnos con más reporteros de crónica roja de otros medios. Al llegar a la PJ, observo seis camionetas de diferentes canales y periódicos estacionadas. Todos los reporteros y choferes están reunidos en el balde de una Chevrolet Corsa plateada. Se respira un ambiente de camaradería. José me presenta al grupo. Les explica en qué consiste mi fugaz pasantía. Siempre andan juntos y han formado una suerte de escudo: se protegen de cualquier peligro, se apoyan brindándose información. Nadie busca la exclusiva. El que intenta conseguirla, es llamado “Come-solito” y marginado para siempre del grupo.
El resto de horas ociosas estos reporteros colorados las matan contándome historias de muertos: que sí, que recién vieron un cadáver que tenía los ojos abiertos y los brazos estirados, apuntando al cielo; que sí, que los ahogados apestan como ningún otro y que, cuando se descomponen, flotan; que sí, que una vez vieron a un vagabundo que lo decapitaron y luego lo echaron en la Perimetral.
-¿Aún les afecta cuando les toca ver un muerto?- les pregunto a todos, en manada.
-Para mí ver un muerto es como ir a una fiesta y encontrarse con caras conocidas. Un muerto más, un muerto menos- me responde un camarógrafo de RTS de barriga abultada. Luego le da un primer mordisco a la hamburguesa bañada en colesterol que acaba de comprar en una carretilla cercana.
-Ya uno se acostumbra. Incluso acostumbra su nariz al olor a muerto. ¿Has olfateado alguna vez el tufo que expiran los muertos? Es fuerte. Es capaz de impregnarse en tu ropa todo el día- me cuenta un reportero de tez canela de El Universo.
No, aún no he visto muertos. Un suceso extraño y hasta histórico, tomando en cuenta que ya llevo siete días en un diario que vive de ellos. Justo cuando estoy a punto de perder las esperanzas de ver uno siquiera, un reportero recibe una llamada. Dos vehículos chocaron en el Km 19 de la Vía a Daule. ¿Hay muertos?, pregunto desesperado. Eso todavía no se sabe. Hay que ir, volar, al lugar de los hechos, para averiguarlo.
En el camino, no sé por qué, recuerdo una de las tantas frases de Holguín, esa de que un buen reportero debe estar preparado hasta para cubrir el funeral de su madre.
Son las 03h46. Al llegar, examino, rápidamente, la gravedad del accidente: un Hyundai Terracan a un costado de la vía, sin parabrisas, sin pasajeros. Huyeron. Un poco más allá, una Luv D-max que seguramente era nueva, pero que ahora luce como un acordeón. En su interior, un anciano apachurrado por los fierros, aún vivo.
La gente está amontonada, presenciando el drama. Media hora más tarde, después de la prensa, llegan los bomberos. El maratónico rescate del señor regado en sangre demora treinta minutos más, con gritos y aplausos incluidos. Todos los moradores del sector se desesperan por salir en las cámaras, por colocar su voz en mi grabadora. Todos quieren hablar, incluso aquellos que llegaron tarde y no vieron el choque. Todos desesperan por su minuto de fama. Un señor alto y con una cicatriz en su rostro saprovecha la oportunidad para quejarse de que en su barrio no hay una carpa policial. ¿Todo lo que dije sale mañana en el Extra?, me pregunta una señora de cabello maltrecho y en pijama. Viendo el interés popular, uno entiende por qué este diario es tan requerido.
Regreso a la redacción. Escribo la noticia que nunca sale publicada. No hubo ningún muerto, y eso ya es mucho. El criterio editorial muchas veces lo exige. Es como si a un pesquero subcontratado se le asigna la misión de pescar en una lancha y, luego de varias horas fracasadas, regresa donde su jefe con la red vacía, sin pescados. Así mismo, uno no puede acercarse donde el editor y decirle: “Sabe qué, no encontré nada. Resulta que hoy nadie murió”. La mañana inmediata, que yo destino para dormir, me invade un pensamiento vampírico: quiero sangre. Quiero ver un muerto.
4Al treceavo día, en el interior del diario, ya es oficial: debo ser uno de los reporteros del Extra con más larga racha sin ver un muerto. Un Record Guinness me quedaría corto. Un cronista rojo que no ve sangre se siente tan ridículo como un gorila rasurado. Y experimenta, también, la misma frustración de un bateador que no ha conectado ni un solo tiro.
En tan sólo dos días mi pasantía expirará. Si no fuese porque el periódico cuenta con 30 corresponsales repartidos en todo el Ecuador y en algunas ciudades de España, EEUU e Italia, y porque otros colegas, aquí en Guayaquil, en otros horarios, sí han cubierto asesinatos y homicidios en estos últimos 13 días, el Extra hace rato ya hubiese quebrado. Si dependiese de mi “buen” ojo para ver cadáveres, hubiese llevado al diario a la banca rota.
Me percato que el día de hoy, todos en redacción fueron inyectados con una pequeña dosis de euforia: ya tienen lista la portada de la edición que circulará en pocas horas, a las 7 pm. Se trata de una foto extraída del Facebook de quien, en vida, fue una diseñadora gráfica. Por segundo día consecutivo, esta noticia ocupará primera plana. Fue degollada, junto con su hija de seis años, por su esposo esquizofrénico. El asesino de manos frías utilizó un alambre y un cuchillo. “¡PARECÍAN UNA FAMILIA FELIZ!”: así decide titular Holguín esta nota periodística, en la primera página. Y, para acompañar el título, dos fotos extraídas de la red social: la pareja con su hija disfrutando de un paseo en un buque; a un lado, la misma familia cenando tranquilamente en un restaurant. “Dame un Facebook y te armaré un periódico”, grita emocionado Juan Manuel Yépez, coordinador general del Extra. Todos lo escuchamos.
Esa no es la única artimaña que utiliza el diario para cumplir, fielmente, con el slogan que satura algunas radios, vallas de camiones repartidores y canales de TV. Ese que asegura que el “Extra: Informa primero y mejor” y que “El Extra es el Extra”. En ocasiones, los periodistas le piden a la señora que saca copias, frente a la morgue que, cada que un familiar de una víctima se acerque para realizar una reproducción de la cédula de un fallecido, reserve un duplicado para un periodista del diario. A veces, hasta toca llorar frente a una persona que acaba de perder su hijo. Darle el pésame, consolarlo y, luego, poco a poco, lograr que dé declaraciones. Que hable. A veces, se acosa a los policías y jueces, con decenas de cámaras y grabadoras, para que digan algo. Todo vale. Sobretodo si se quiere permanecer en la cima como el periódico más vendido del país. Se puede recurrir a cualquier sapiencia criolla, aquella que no enseñan las escuelas de periodismo. Esas que, cuando piensan en el Extra, piensan en la peor de las malas palabras.
Yo, por mi parte, recibo la noticia más esperada de mi fugaz carrera sanguinaria: una pareja fue encontrada muerta en un departamento en el centro de la ciudad. Me toca cubrir la noticia. El mensaje del suceso me llega a la hora del almuerzo.
-Estos muertos no respetan ni la comida de uno- se queja, de manera burlesca, un fotógrafo de nariz chata. Enseguida nos montamos en la camioneta que, por contener el logo rojo de la empresa, todos regresan a ver en las calles como si se tratase de un demonio con llantas. Con recelo, con miedo.
5Estamos en camino. Karina Medina, la reportera de la tarde que me acompaña, pellizca mi brazo izquierdo cada que observa un auto escarabajo. Se trata de un clásico-juego-infantil que, dada la circunstancia, no logro entender con qué ánimo alguien podría recurrir a él. Karina luce despreocupada mientras escucha “Just the way you are” en su BlackBerry. Es una niña de 22 años que se convierte en adulta cada que le toca ver cadáveres: frente a un cuerpo demacrado, actúa con soltura y muestra nervios de acero. Pero, por ahora, juega. Me acaba de quitar mi libreta que registra toda esta historia y amenaza con leerla. Luego de unos cuantos forcejeos, me la devuelve. Mi brazo luce morado. Llegamos.
Toda la prensa está agolpada en las afueras del edificio en el que ocurrió el crimen. Decenas de curiosos hacen lo mismo. Sólo viendo a toda esta gente amontonada uno comprende por qué el Extra vende tanto. No importa cuánto querían a las víctimas o cuánto las odiaban o si no las conocían. La muerte es un espectáculo. Y un negocio. La puerta de ingreso a la recepción está cerrada. Los agentes de Criminalística dieron la orden de cerrarla. Nadie puede ingresar al piso 12, en el que se halla la pareja asesinada (él, de 54 años; ella, de 58).
Unos dicen que fue un “lío de faldas”. Otros, que se trató de un “ajuste de cuentas”, por deudas no canceladas a unos chulqueros colombianos. Los familiares se niegan a hablar y, misteriosamente, ninguno de ellos ha derramado una sola lágrima siquiera. Misteriosamente, ningún policía, ningún fiscal, acepta dar declaraciones. Misteriosamente, el levantamiento de los cuerpos ha demorado alrededor de 4 horas. Demasiado. Misteriosamente, una de las víctimas, dicen, pasó de la noche a la mañana de ser un comerciante de calzoncillos y medias en la Bahía a ser un empresario con un capital majestuoso. Finalmente, los cadáveres son trasladados a la morgue, donde pasarán la noche. Mañana se les realizará la autopsia de rigor.
Regresamos a la sala de redacción y escribo, junto con Karina, la notica con todas las versiones obtenidas: la manera más inteligente de no meter en problemas al diario cuando se presentan crímenes como estos, oscuros. Uno escribe y, la verdad, no es tan consciente de que el día de mañana lo leerá un número equivalente a la cifra que registra el Monumental de Barcelona cuando se llena. Multiplicado por cinco. Uno escribe, y lo hace siguiendo las instrucciones de estilo dadas por los editores: utilizar un lenguaje coloquial, intercalar declaraciones hechas por terceros con la narración, en sí, del periodista, comprobar diez mil veces si la información que se maneja es verídica, colocar un título, un subtítulo y hasta un antetítulo, darle importancia a lo que haya dicho el “pueblo”.
La noticia sale publicada, en portada, bajo el festivo titular: “¡MUERE OTRA PAREJA DE ESPOSOS!”, en letras prodigiosamente grandes y amarillas, como para que resalten con el fondo azul. El Extra, en su página de portada, es una suerte de libro de kínder: muchos colores, muchas imágenes, poco texto, titulares inmensos e ingeniosos rodeados de signos de admiración.
-Cuando saco los signos de admiración, las ventas bajan. La gente se ha acostumbrado a que le grite- me confesó Holguín, el encargado de provocar llantos, sudores y hasta carcajadas a través de sus titulares.
El “¡EN EXCLUSIVA!”, “¡INSÓLITO!”, “¡DE ÚLTIMA HORA!”, también son otros recursos empleados.
Esa noche, duermo más tranquilo. Oficialmente, aún no he visto ni un muerto, pero estoy cerca. Muy cerca. Ya tengo una noticia sangrienta. Y, mañana, tendré que darle seguimiento. En la morgue.
6Día catorce, el último. Son las 07h05 y me encuentro en las afueras de la morgue. Me acompaña Germania Salazar, reportera bautizada por todo el gremio rojo como “La Loca”. ¿Por qué? Por sobra de méritos, me chismosearon. Por gritar en plena sala de redacción, cada que se estresa; por sentir un cariño especial por los casos paranormales y por las cárceles; por ser muy atrevida a la hora de entrevistar a familiares de víctimas y, luego, escribir con la nerviosa felicidad de quien sobrevive de milagro. Más de un insulto y golpe se ha ganado.
-Es una loca pero es mi loca- suele decir Holguín de su periodista mimada. Ese oficio es peligroso. Por eso, él siempre carga una Calibre 38 (“La única mujer que no miente ni engaña). Continuamente, desconocidos lo llaman a amenazarlo de muerte. Algunas veces han probado suerte.
Germania me incentiva a tomar una decisión arriesgada que, a la larga, hará más dramática esta historia. Me invita a disfrazarme de estudiante de Medina. ¿La meta? Presenciar la autopsia de la pareja asesinada la tarde de ayer. Todo vale.
Me presenta con el director de Medicina Legal bajo la etiqueta de universitario. Él acepta. Me permite observar la autopsia. Y ahí estoy yo, cubierto con una bata blanca y una mascarilla, disfrazado de aquello que no soy, a punto de presenciar lo que le fue negado a toda la prensa esta mañana. Seré el único periodista que podrá ver a la pareja amortajada, pienso. Un golpe periodístico, una exclusiva, dirían algunos.
Nauseas. Serias ganas de vomitar. El cráneo del señor de palidez fantasmal ha sido abierto, frente a mis narices. Despojan su cabellera como si se tratase de una peluca. Luego trazan, con la ayuda de un cuchillo, una línea larga que abre su cuerpo. Y extraen sus riñones, su hígado, sus pulmones, su corazón. Todo. Lo mismo hacen con su esposa cuatro años mayor que él.
En ese preciso instante abominable, recuerdo lo que me dijo uno de los editores del Extra. Eso de que el periodista que trabaja en crónica roja ya se ha graduado, que ha llegado a la cumbre. Que después de ver un cuerpo desparramado, todo, absolutamente todo, es tolerable. Que aquí se ve si uno es periodista de verdad. Pienso en todo eso y, en realidad, no sé si lo pienso o ya desmayé. El formol (sustancia que le echan a los cuerpos para que no se descompongan tan pronto) es tan fuerte que me hace lagrimear. Cada tanto, abandono el lugar para tomar aire puro. El olor, por ratos, se vuelve intolerable.
Una vez superado el impacto inicial, recuerdo a lo que vine. Con el pasar de los días, uno hasta comprende por qué se les da un trato preferencial, tanta importancia a los fallecidos. Uno entiende la importancia de tomar riesgos como estos. Son ellos los que nos alimentan. Soy parte de un diario que, paradójicamente, vive de los muertos.
Decido apuntar con la cámara de mi celular. Un buen retoque en Photoshop y esta será la portada de mañana. Las fotos están prohibidas en el interior de la morgue, así que procuro esquivar toda mirada. Mi mano temblorosa provoca que la imagen salga movida. Vuelvo a intentar. Lo mismo. Un tercer intento. Bingo. Lo logré. Eso fue todo. Mi ambición desenfrenada me lleva a tomar más fotos. Me descubren. Uno de los doctores toma mi celular y borra todas las fotos. Luego me lo devuelve, pero con la memoria vacía, como si nada hubiese pasado. Mierda.
Al final, soy objeto de un sinnúmero de interrogatorios: ¿Por qué tomó esas fotos? ¿Quién es usted? ¿Cómo ingresó? Déjeme ver su carnet de estudiante de Medicina. Abandono el lugar, casi obligado. En los exteriores de la morgue, los familiares de la mujer que acabo de ver, lloran. Ayer no lo hacían. Hoy amanecieron con lágrimas en los ojos.
Entonces vienen las preguntas. La piedad no puede ser virtud de un cronista rojo. Uno congela sus sentimientos y lanza lo mejor de su artillería. Y ahí estoy yo, como periodista, cumpliendo los objetivos empresariales del diario. Y ahí están ellos, como víctimas, aprovechando su drama para ser escuchados, quizás por única vez en sus vidas, públicamente. ¿Los fallecidos tenían problemas familiares? ¿Deudas? ¿Amenazas de muerte? Y, luego, una que otra consulta estúpida, sin sentido: ¿Cómo se siente?
El fotógrafo del Extra, de bigote abultado, sentado en un rincón solitario, como si no hiciese nada, logra capturar con su Canon 7D los rostros lagrimosos de todas esas personas. Y lo hace a muchos metros de distancia. Las fotos, que serán parte del titular de mañana, salen nítidas. Los familiares, ignoran que acaban de ser eternizados en el diario que todo lo eterniza.
Llego a la redacción. El cierre de edición se acerca. Los teclados suenan con más fuerza. El diario se convierte en un griterío propio de una plaza. El ilustrador del diario, amante del death y black metal y ex miembro de un grupo de música con tintes satánicos, le da los últimos retoques a una ilustración que recrea un crimen pasional. Es un hecho industrial: el diario tiene que cerrar y cierra con lo que tiene.
-¡Cerrando, cerrando, cerrando, cerrando!- grita Holguín-. ¿Quién tiene la 5? ¡Falta la página 5!
La noticia que me compete sale publicada, con los resultados oficiales de la autopsia
Esa noche, no logro dormir. Mi cerebro no puede olvidar el cuadro que parece extraído de una película de Takashi Mike: el hombre, completamente desnudo, con un cuchillo incrustado en su corazón; su mujer, con un sinnúmero de morados en todo su cuerpo, con el rostro terroríficamente inflado, como si recién le hubiesen extraído las muelas del juicio, también acuchillada. Estaba confirmado: el marido, agitado por ese instinto de perversidad que hace que los asesinos acribillen a sus víctimas a puñaladas, golpeó desmesuradamente a su esposa hasta matarla. Luego se clavó el cuchillo en el pecho y chao, eso fue todo, señores y señoras. Se acabó. Adiós mundo cruel.
Al día siguiente, ya fuera del diario, me obsesiona la idea de observar los diferentes usos que se le da al periódico en el que trabajé. Un taxista coloca un viejo ejemplar del Extra en su ventana, para cubrirse del sol. Un mecánico colecciona las portadas de las chicas del Lunes Sexy y las cuelga en su negocio. Un albañil llena el crucigrama de la página 26. Un carnicero envuelve carne roja con el diario. Un canillita coloca varios ejemplares del día en un porta-periódicos. Y los vende. Y grita: “Extra, Extra, ¡fue un crimen pasional!”. Es mi noticia. Me acerco. Le digo que soy periodista. Que yo escribí esa noticia. Que me dé un ejemplar. Saco los mismos 0.40 centavos de toda la vida y él me corrige. Me dice que ahora cuesta 0.50. Se los doy. Y, en ese preciso instante, me regala una sonrisa cómplice, como de quien se aproxima a recordar un hecho que lo hace sentir orgulloso o a revelar el mayor logro de su vida:
-Yo una vez salí en el Extra. Aún guardo ese ejemplar.
Entonces vienen las preguntas. La piedad no puede ser virtud de un cronista rojo. Uno congela sus sentimientos y lanza lo mejor de su artillería. Y ahí estoy yo, como periodista, cumpliendo los objetivos empresariales del diario. Y ahí están ellos, como víctimas, aprovechando su drama para ser escuchados, quizás por única vez en sus vidas, públicamente. ¿Los fallecidos tenían problemas familiares? ¿Deudas? ¿Amenazas de muerte? Y, luego, una que otra consulta estúpida, sin sentido: ¿Cómo se siente?
El fotógrafo del Extra, de bigote abultado, sentado en un rincón solitario, como si no hiciese nada, logra capturar con su Canon 7D los rostros lagrimosos de todas esas personas. Y lo hace a muchos metros de distancia. Las fotos, que serán parte del titular de mañana, salen nítidas. Los familiares, ignoran que acaban de ser eternizados en el diario que todo lo eterniza.
Llego a la redacción. El cierre de edición se acerca. Los teclados suenan con más fuerza. El diario se convierte en un griterío propio de una plaza. El ilustrador del diario, amante del death y black metal y ex miembro de un grupo de música con tintes satánicos, le da los últimos retoques a una ilustración que recrea un crimen pasional. Es un hecho industrial: el diario tiene que cerrar y cierra con lo que tiene.
-¡Cerrando, cerrando, cerrando, cerrando!- grita Holguín-. ¿Quién tiene la 5? ¡Falta la página 5!
La noticia que me compete sale publicada, con los resultados oficiales de la autopsia
Esa noche, no logro dormir. Mi cerebro no puede olvidar el cuadro que parece extraído de una película de Takashi Mike: el hombre, completamente desnudo, con un cuchillo incrustado en su corazón; su mujer, con un sinnúmero de morados en todo su cuerpo, con el rostro terroríficamente inflado, como si recién le hubiesen extraído las muelas del juicio, también acuchillada. Estaba confirmado: el marido, agitado por ese instinto de perversidad que hace que los asesinos acribillen a sus víctimas a puñaladas, golpeó desmesuradamente a su esposa hasta matarla. Luego se clavó el cuchillo en el pecho y chao, eso fue todo, señores y señoras. Se acabó. Adiós mundo cruel.
Al día siguiente, ya fuera del diario, me obsesiona la idea de observar los diferentes usos que se le da al periódico en el que trabajé. Un taxista coloca un viejo ejemplar del Extra en su ventana, para cubrirse del sol. Un mecánico colecciona las portadas de las chicas del Lunes Sexy y las cuelga en su negocio. Un albañil llena el crucigrama de la página 26. Un carnicero envuelve carne roja con el diario. Un canillita coloca varios ejemplares del día en un porta-periódicos. Y los vende. Y grita: “Extra, Extra, ¡fue un crimen pasional!”. Es mi noticia. Me acerco. Le digo que soy periodista. Que yo escribí esa noticia. Que me dé un ejemplar. Saco los mismos 0.40 centavos de toda la vida y él me corrige. Me dice que ahora cuesta 0.50. Se los doy. Y, en ese preciso instante, me regala una sonrisa cómplice, como de quien se aproxima a recordar un hecho que lo hace sentir orgulloso o a revelar el mayor logro de su vida:
-Yo una vez salí en el Extra. Aún guardo ese ejemplar.
*Crónica publicada en la revista SoHo, edición #101, julio/ 2011
*Fotos: Cortesía diario Extra y José Andrés Santos
Twitter: https://twitter.com/#!/ArturoCervant
¡Ponte Pilas Gye! VideoBlog invitado
¡Estranyos!
¿Qué onda? Bueno, esta vez estamos ofreciéndoles un nuevo tema, bueno no es tan nuevo porque el ejercicio de la delicuencia es tan viejo como la prostitución. Pero, ¿conocemos otras personas con experiencias terribles en el campo de la delincuencia? Obvio no, a veces solo nos ponemos a pensar: con tal de que no pase a mí... todos felices.¡Ponte Pilas Gye! es un videoblog en donde vas a encontrar testimonios de chicos como uds y como yo que han pasado por la amarga experiencia de ser asaltados.
A continuación les colgaremos unos videíllos que las chicas nos proporcionaron. Aunque... ¡Pónganse pilas Estranyos y visiten la página, está muy buena!
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La Bodega de Estrany









